Abdou, gardener in France and Spain

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[Spanish version below]

During my bus trip from Madrid to Toulouse, I met Abdou*. He comes from Senegal, and has already been working for more than fifteen years in Europe. He has done a bit of everything. He studied in Paris, picked grapes in Marseille, sold fake brand items on the streets throughout Spain, and worked in construction in Madrid. Currently he is happy with his work in gardening. We talked about his experiences and work circumstances in Europe.

‘The things we do as gardeners vary from day to day: we cut grass, plant new crops or install drainage systems. I really like the job and, above all, the flowers. It is not very hard work, physically speaking. You need your mind to find solutions. Also the work circumstances are fine. In France, I usually work eight hours a day and they communicate everything well.’

“Things have not always been like that in my life. The worst job I had was in the construction sector in Madrid. We worked from eight in the morning until seven in the evening with an hour of rest – ten hours per day. Physically, it was very hard. Not only the work itself, with its loud noises and heavy materials, but also the sun and the heat, which were sometimes unbearable. It was at the time when keeping track of working hours was not obligatory. Nevertheless, these practices remain the same now, even though the rules have changed. Only legal hours are registered now and the remaining hours are paid off-the-books. The salaries in construction in Spain are very low. Currently, they pay you more or less 4 euros per hour, and without registration, even less. Before the crisis, it was better. There was enough work for everyone and they paid a little better.’

‘Of course, in Senegal it is even worse. The biggest problem is corruption. The rich stay rich and the poor stay poor. Another problem is the high price of medicines. You need to pay for them even before you make an order. Also funerals are very costly. We usually help each other to cover such expenses. The families are very big. Men can marry up to four women, which also explains why I have 18 siblings. Three of us are in Europe, and together we help the rest of the family.’

‘Life in Madrid is easy for me. When I came to the city I did not have papers yet. The Senegalese community treated me very well. For three months they gave me food and a place to sleep. The people with papers helped the ones who had nothing. I started with learning the Spanish vocabulary that was necessary to sell things and then how to put the blanket on the street . Not much later, I began to work as a street vendor. We bought the products from Chinese companies. It is fascinating how prices can be increased only by putting a brand name on products. Handbags were the products we mostly sold. The tension was funny, but at the same time, a bit dangerous. We used to talk in Senegalese French, so the police could not understand us. As a ‘mantero’ [street vendor] you have to know how to run. If the police catches you, it becomes much harder to obtain legal papers. For this reason, the man who died last year – Mame Mbaye – had no papers, despite the fact that he lived and worked in Spain for more than ten years. His death is still very painful for the Senegalese community in Madrid. I knew him personally. We worked together during the construction of one of the famous four towers in Madrid.’

‘In my free time, I still sell clothes through the internet. It is a beneficial business, and it’s fun to do. However, I am also very happy with my job as a gardener. A few months per year I travel to Senegal to be with my family. It is great that I can combine this with a job that depends so much on the seasons.’

Written by Carmen van Bruggen

*The name and photo of the interviewee are fake in order to protect his identity


Abdou, Jardinero en Francía y España

Durante un viaje en autobús de Madrid a Toulouse conocí a Abdou*. Viene de Senegal y lleva trabajando más de quince años en Europa. Ha hecho de todo. Estudiaba en París, recogía uvas en Marsella, vendía artículos de marcas falsas por la calle por todo España y trabajaba en construcción en Madrid. Ahora, está contento con su trabajo en el sector horticultor. Hablamos de su experiencia y de las condiciones de trabajo en Europa.

‘Las cosas que solemos hacer como jardineros varían de día a día: cortamos césped, plantamos nuevos cultivos o ponemos sistemas de drenaje. Me gusta mucho este trabajo y sobre todo las flores. No es un trabajo muy duro – quiero decir físicamente. Hace falta usar la mente, para inventar soluciones. También las circunstancias de trabajo están bien. En Francia suelo trabajar ocho horas por día y te comunican todo bien’

‘No ha sido así toda la vida. El peor de los trabajos que he tenido fue en construcción en Madrid. Trabajábamos de ocho de la mañana hasta las siete de la tarde con una hora de descanso – diez horas por día. Físicamente era muy duro. No solo el trabajo mismo, con sus ruidos fuertes y materiales pesados, también el sol y el calor eran a veces insoportables. Fue cuando la ley no obligaba la registración de horas. Sin embargo, estas prácticas siguen siendo así, porque ahora solo registran horas legales, y te pagan el resto en negro. Los sueldos ahora en construcción son muy malos. En España te pagan más o menos 4 euros por hora, y sin registración aún menos. Antes de la crisis era mejor. Había suficiente trabajo para todo el mundo y te pagaban un poquito mejor’

‘Por supuesto en Senegal es aún peor. El problema más grande es la corrupción. Los ricos quedan ricos y los pobres quedan pobres. Los medicamentos son carísimos y hay que pagarlos antes de pedirlos. Los funerales también cuestan mucho. Entre nosotros nos ayudamos con estos tipos de gastos. Las familias suelen ser muy grandes. Los hombres pueden casarse hasta con cuatro mujeres. Por eso tengo 18 hermanos. Tres de nosotros están en Europa y ayudamos a los demás’

‘La vida en Madrid para mi es muy agradable. Cuando vine a la ciudad, todavía no tenía papeles. Mis paisanos me trataban muy bien. Durante tres meses me dieron comida y un lugar para dormir. La gente con papeles y casa ayuda a las personas que no tienen nada. Rápidamente me enseñaron el vocabulario de comercio y como poner la manta. No mucho después comenzaba a vender productos por la calle, como mantero. Compramos los productos de empresas chinas. Es curioso que, con una pequeña marca, te da un beneficio mucho más alto. Los bolsos son los que más se venden. Era divertido, la tensión, pero a veces un poco peligroso también. Hablábamos el dialecto Senegalés entre nosotros para que la policía no nos pudiese entender. Como mantero, hay que saber correr. Si la policía te coge, es mucho más difícil obtener papeles en algún momento. Por eso, el hombre que murió el año pasado – Mame Mbaye – llevaba diez años trabajando y viviendo en España sin papeles. Todavía su muerte nos duele en toda la comunidad Senegalés de Madrid. Yo le conocía personalmente. Trabajábamos juntos en la construcción de una de las cuatro torres en Madrid’

‘En mi tiempo libre sigo vendiendo ropa por internet. Es un negocio muy beneficioso y divertido. No obstante, también estoy contento con mi trabajo como jardinero. Unos meses por año, viajo a Senegal para estar con mi familia. Es estupendo que lo pueda combinar con mi trabajo que depende mucho de las temporadas.”

Escrito por Carmen Van Bruggen

*Cambiamos el nombre del entrevistado y la foto es falsa para proteger su privacidad 

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